Industria

5 productos que hicieron a Ford “el experto en pick up”

Presentó un concepto que tiene un siglo de vida - Parte 5


El recién terminado mes de julio trajo al seno de Ford Motor Company en Dearborn, Michigan, un importantísimo hito histórico al cumplirse exactamente un siglo desde que en julio de 1917 el empresario Henry Ford ofreció a sus clientes un producto dirigido al trabajador individual y a la pequeña y mediana industria;  el camión de carga ligera, conocido como “camión de reparto” o “camioneta pick up”.   Razón suficiente para que hayamos recordado durante esta semana las cinco versiones que en nuestra opinión han contribuido más a mantener el liderazgo de casi un siglo que enorgullece a la marca y le ha permitido tener en el famoso F Series su producto más importante.

Después de fabricar pick up durante un siglo entero y tras casi 70 años produciendo la F Series, está claro que más de uno de los muchos modelos concebidos por Ford a lo largo de todo este tiempo debe reunir méritos más que suficientes para formar parte de esta recopilación, pero queremos cerrar este seriado describiendo lo que hoy es un Serie F, comparándolo con lo que hace cien años fue el primer Model TT de Henry Ford.

La nueva generación de la Serie F es la 13ª desde que apareció la F-1 en 1948.  Ford admite que estéticamente no luce muy diferente a su predecesor en términos estéticos o dimensionales y que en general podría considerarse a simple vista (al menos hasta el próximo año) un rediseño del anterior, pero no es así.   Realmente se trata de una ejecución del concepto tradicional, enfocándose en el ahorro de peso y en la eficiencia energética.  Es aquí donde surge el primer dato sorprendente: luciendo muy similar a su predecesor, el nuevo F Series puede pesar entre 350kgs y 380kgs menos según la versión.

El sorprendente ahorro en peso de la Serie F se debe a la incorporación masiva del aluminio en la hechura de sus paneles de carrocería.  Eso a su vez permitió ofrecer como motor estándar una unidad V6 de tipo EcoBoost de 2.7 lts con doble turbo.  Es posible obtener el V6 tradicional de 3.5 lts, más conveniente para flotillas (a partir del año próximo será de 3.3lts) y para quienes insisten en que un camión debe tener un V8 bajo el capó, Ford ha puesto a disposición su propuesta más reciente entre las tantísimas que la firma ha descrito con las ya míticas siglas 5.0, que aluden al desplazamiento en litros (302 pulgadas cúbicas).

Una pick up en la actualidad se entiende como un vehículo de gran tamaño.  Esa magnitud no solo tiene una función egocéntrica por razones de mercadeo, sino que obedece a dos funcionalidades: ofrecer grandes capacidades y volúmenes de carga, y permitir la instalación de habitáculos cada vez más amplios, lo cual no solo se refiere a los pasajeros, sino al espacio necesario para instalar mejores asientos, más accesorios, sistemas de seguridad más complejos, superiores opciones de conectividad y entretenimiento, una cantidad de amenidades cada vez más infinita y todo lo que bajo el término “más y mejor” hoy supone la hechura de ese tipo de vehículo que en Norteamérica se define con el término genérico “truck” pero que en realidad hace mucho más que llevar carga de un lado a otro.

Dentro de esos sistemas que hoy son estándar en el vehículo más vendido de Norteamérica (y subrayamos esto, porque hablamos de un estándar masivo y no de una excepción) y que por ende son estándar en el vehículo-robot que hoy pide el comprador norteamericano, podemos enumerar una cámara capaz de enfocar a 360º una visión proyectada al tablero del vehículo; un sistema adaptativo de control de velocidad de crucero que básicamente se adapta a los hábitos de manejo de cada conductor; un alerta de colisión (o auxiliar de parqueo); un sistema de alerta de cambio de carril que se activa cuando la conducción errática podría significar que el conductor se duerma al volante o algo parecido y todo un compendio de sistemas de apoyo a la conducción.  Nada de esto pertenece al futuro: es lo real.

Parte de lo que significa hoy tener una pick up supone brindar a cada comprador la posibilidad de configurarlo según sus necesidades, sus deseos y su presupuesto.  No es un cómputo fácil en un carro del que su fabricante espera vender más de 800.000 unidades anualmente, pero Ford lo ha conseguido a través de siete líneas básicas de equipamiento que pueden ser complementadas con una lista de opciones, en algunos casos son específicas, y en otros globales.

El nivel más extremo se denomina Raptor y es la gran novedad que propondrá Ford en su buque insignia para el “model year” 2018, en forma de un producto extremo y a la última moda en lo estético y en la lista de equipamiento.  Por debajo está una línea de ultra lujo llamada Limited, otra línea muy bien equipada denominada Platinum, una tercera orientada al trabajo y los viajes largos que se conoce como King Ranch, la tradicional serie Lariat y las dos series básicas XL y XLT que se orientan a los clientes flotilleros, al trabajo y al ejercicio básico de la actividad camionera pero que proponen un estándar más elevado que nunca para lo que en la industria del automóvil llamamos “entry level”.  

Comparar una Raptor V6 del 2018 con el EcoBoost de 450 HP (o con el Coyote V8 de 395 HP) con un Model TT con un elemental motor de cuatro cilindros que apenas permitía superar los 35 km/h con el vehículo descargado y sobre una vía plana o en bajada, da una idea de lo mucho que ha cambiado el mundo y del modo en que el automóvil ha cambiado con él y, al mismo tiempo, le ha hecho cambiar.

Este último párrafo nos hace recordar que desde 1963 Ford Motor de Venezuela ensambló en su planta de Valencia con puntualidad memorable todas y cada una de las subsiguientes evoluciones, incluyendo en todas los elementos innovadores que les hicieron cambiar con el paso del tiempo.  Por años una Serie F fue el producto elegido por excelencia por el trabajador del volante y por muchos años fue un vehículo relativamente fácil de adquirir a plazos.  El sucesivo y veloz proceso de deterioro y contracción del mercado automotor venezolano y la industria le fue apartando cada vez más al Serie F venezolano del automovilista popular, hasta que casi le ha sacado de producción en un contexto país tan golpeado y tan brutalmente involucionado que si Ford Motor de Venezuela pudiera ofrecer algo incluso tan arcaico como su F-1 de 1948, éste sería histéricamente aplaudido por un comprador que ha aprendido de su propio bolsillo que el concepto “usa-y-tira” que propone la industria china no funciona en un país que requiere maquinaria recia y de calidad para extraer los recursos minerales, naturales y comerciales que no existen por esos lados tan lejanos.


Esto es hoy día una pick up. Sigue siendo un vehículo de
trabajo y de orientación masiva, aunque algunos pretendan
verlo como un vehículo caro y exclusivo, hecho para pocos

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