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Veintitrés pilotos han estado activos en la F-1 de este año

El análisis individual de ‘La Guía del MOTOR’ de cada protagonista - parte 5
JULIÁN AFONSO LUIS


Diez equipos con dos carros cada uno han participado en el Campeonato del Mundo de Fórmula 1 de 2017, pero al hacer cuentas encontramos que han sido 23 pilotos los que han tomado parte en al menos una prueba y en consecuencia, solo 17 han participado en todas las once competencias propuestas por el calendario anual de 20 pruebas. 

El orden absoluto de ubicación de estos pilotos en el Campeonato no da, sin embargo, una dimensión cualitativa justa de la actuación individual de cada uno, por lo cual haremos este análisis en sucesivas entregas, un seriado que comenzamos el lunes pasado.

Entre los 23 pilotos que han tomado parte en al menos una prueba del Campeonato del Mundo de Fórmula 1, el alemán Pascal Wehrlein ocupa el 16º puesto de la clasificación de conductores gracias a dos resultados, un 8º puesto muy notable logrado en España y un 10º lugar conseguido en Azerbaiyán.   Pero además ha completado ocho de las nueve carreras que hasta ahora ha disputado para Sauber y la única que no completó fue la de Mónaco, donde fue embestido por otro auto en los últimos giros sin que tuviera culpa alguna en el incidente.  Terminar carreras siempre es complicado, pero hacerlo con un auto poco competitivo y menos preparado que los de los grandes equipos es todo otro asunto que Wehrlein ha resuelto muy bien.

En términos absolutos, el balance de cinco puntos puede ser escaso para un piloto del que se espera compita por las victorias a medio plazo con un equipo puntero.   Pero resulta notable cuando se analiza cuidadosamente.

Wehrlein se incorporó tarde al Campeonato del Mundo, saltándose los ensayos de pre-temporada en gran parte y las dos primeras pruebas del calendario en Australia y China.   Sería simplista decir que ello se debió a problemas con su preparación física, pero no es en lo absoluto sencillo.

Los autos de F-1 este año ofrecen más apoyo aerodinámico y más potencia, a la vez que son más pesados.   Eso significa que además de ser más rápidos, también son más exigentes físicamente, lo cual exigió que todos los pilotos –incluso los más expertos- replantearan sus rutinas de formación física y le dedicaran más tiempo y esfuerzo a esto.   Obviamente Wehrlein tendría que haber hecho lo mismo, pero un desafortunado vuelco durante la Carrera de Campeones lesionó su espalda y tuvo que dedicar al reposo y a la recuperación el tiempo que todos sus colegas destinaban a prepararse físicamente.

Wehrlein no se encontraba físicamente recuperado del todo del vuelco en Miami cuando la pre-temporada inició a finales de febrero.  Recién entonces fue que el alemán pudo trabajar en serio para tonificarse físicamente, pero aún el trabajo no estaba completo y pese a eso el piloto se presentó para competir en Bahrein, la tercera prueba del año, quedándose  muy cerca de marcar puntos al llegar en 11º lugar.  Dos carreras después de eso, en España, la impresión del moreno alemán fue mucho más notable al acabar 8º en meta en una pista poco propicia para su Sauber y sin que mediaran condiciones especiales.  Eso con un carro que usa un motor en especificaciones 2016, que se considera el peor del Campeonato y en teoría todavía sin estar físicamente a punto. 

Las prestaciones de Wehrlein resultan más impresionantes aún cuando con el tiempo fue trascendiendo otro detalle.  Los problemas físicos de inicios de temporada le colocaron en una posición difícil con la nueva directiva de Sauber, que ya se sentía un poco sensible luego de la laboriosa negociación con Mercedes-Benz Motorsport, que incluyó incluso poner pausa en las conversaciones mientras se decidía si Wehrlein sería o no el relevo de Nico Rosberg.   El gran sostén de Wehrlein en Sauber fue Monisha Kaltenborn y según la posición de la abogado hindú como Director General del equipo fue erosionándose, el apoyo que el equipo daba a Wehrlein fue redimensionándose cada vez más frente al otorgado a su compañero Marcus Ericsson, cuya relación con la directiva de Longbow Finances es más estrecha y también tiene más tiempo en el equipo (tres años).  

En nueve carreras con Sauber, Wehrlein ha terminado ocho veces en meta y en dos de esas ocasiones ha marcado puntos.  Solo en dos ocasiones ha sido precedido por Ericsson.   Eso, en resumen, le coloca en el 16º puesto del Campeonato entre 23 pilotos con un carro que en condiciones normales ocupa el último puesto de la parrilla.  Incluso Wehrlein se dio el lujo de completar la primera mitad del Campeonato por delante de un piloto tan laureado como Fernando Alonso, que corre para un equipo tan fuerte como McLaren. 

El gran problema para Wehrlein es que la F-1 de hoy día y la propia prensa insisten en hacer análisis a través de factores absolutos y no relativos.   Ello explica el porqué pareciera que el alemán podría quedarse fuera de la F-1 en 2018 salvo que Mercedes-Benz Motorsport decida que reemplace al francés Esteban Ocon en Force India, lo cual parece poco probable.

Con Ferrari tomando cuotas en Sauber y otorgando un motor más fuerte, pareciera lógico que los italianos impulsen la candidatura de uno de sus pilotos (Charles LeClerc o Antonio Giovinazzi) o que al menos consideren un grave conflicto de intereses que uno de los asientos sea pagado por Mercedes-Benz Motorsport.   En todo caso está claro que Wehrlein pese a su todavía corto tiempo en F-1, merece plenamente un puesto en la categoría y también formar parte de un equipo puntero.  Que lo logre y que la F-1 le de esa oportunidad está por verse.  Del mismo modo en que está por verse que Sauber opte al menos por equiparar el nivel de atención con el de Ericsson.


No pareciera que el ambiente de la F-1 valore realmente
el buen rendimiento que ha tenido Wehrlein en Sauber
pese a enfrentar un sinnúmero de limitantes…

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