Industria

Los cupé pony-car todavía son estructuralmente carentes

Divulgan resultados de las pruebas “crash test” para el model-year 2016


Una nota publicada por ‘Univisión’ en su portal de internet divulgó los resultados de las evaluaciones hechas por el Instituto de las Aseguradoras para la Seguridad Vial (IIHS por sus siglas en inglés) a las ediciones 2016 de los cupé pony-car Chevrolet Camaro, Dodge Challenger y Ford Mustang, concluyendo que aunque estructuralmente son mejores a las ediciones previas, siguen siendo estructuralmente carentes bajo las actuales normas de seguridad pasiva.

Según relató el informe, los tres vehículos fueron sometidos a una serie de pruebas especialmente de resistencia a impactos de varios tipos, medidas científicamente bajo normas internacionales, incluyendo impactos frontales, impactos laterales, vuelcos, test de fuerza para el techo y choques traslapados de diversas magnitudes.  Ninguno de los tres modelos evaluados logró el puntaje necesario para recibir la Selección Superior de Seguridad del IIHS.

Ford, tras presentar la nueva generación de su cupé Mustang en el 2015, tuvo que someterlo a grandes modificaciones al no superar las pruebas de impacto Euro NCAP que se realizan en Europa.  Bajo la nueva especificación el Mustang estuvo cerca de alcanzar la Selección Superior de Seguridad, pero no la logró.

El Camaro fue cuestionado por los peritos al no carecer de un sistema efectivo de protección ante impactos frontales directos, mientras que los peritos del IIHS recomendaron a la División Dodge del Grupo Fiat Chrysler Automobile añadir mejoras estructurales a su cupé Challenger.

La prueba más exigente fue un impacto frontal contra una barrera de concreto a 65 km/h, en posición traslapada, es decir, en una esquina del vehículo.  Ninguno de los tres autos evaluados obtuvo calificaciones correctas.

En relación con las versiones originales de estos autos probadas por el IIHS, las versiones actuales sí ofrecen mejoras de seguridad pasiva, aunque aún estas no sean suficientes para otorgar una calificación positiva.

Los tres autos obtuvieron la calificación “good” (bueno) para choques frontales, traslapados y laterales de baja y media intensidad.  También fueron calificados como “buenos” al evaluar la protección para los pasajeros.

Las peores notas las obtuvieron en el choque frontal superpuesto.  El Camaro fue catalogado como “bueno”, mientras el Mustang fue catalogado como “aceptable” y el Challenger no superó la prueba porque una rueda frontal entró al habitáculo y causó lesiones al maniquí que ocupaba el asiento frontal derecho.  Tampoco ninguno de los tres autos obtuvo más que una mención aceptable al evaluar la rigidez de su techo en situaciones de vuelco o impactos.

La evaluación sin embargo valoró positivamente la dotación de seguridad en los tres carros, consistentes en volantes de seguridad, bolsas de aire frontales, bolsas de aire laterales, butacas con estructuras salvavidas, cristales de seguridad y cinturones.

Las últimas propuestas de la industria americana en materia de pony-cars han incluido motores de cada vez más potencia y presentaciones cada vez más vistosas.  Sin embargo su conformidad estructural se ha visto cada vez más comprometida en la medida en que las autoridades de EEUU y Europa en materia de seguridad han aumentado sus estándares.


A pesar de tener pesos y dimensiones considerables, los test
de seguridad han demostrado que los pasajeros no están más
seguros en un pony car que en un carro compacto de bajo precio
(foto cortesía Univisión)

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