Tecnología

Anticipan el pronto final del auto en su formato actual

Un verdadero experto de la industria hace un juicio realmente demoledor


El empresario norteamericano Robert “Bob” Lutz, ex Vicepresidente de General Motors (GM) y ex miembro de la Junta Directiva de trasnacionales automotrices como Ford Motor Company, Chrysler Corporation, BMW Group y Opel a lo largo de su trayectoria profesional, publicó una serie de trabajos que pretenden anticipar el futuro del proceso de automoción a través del uso de vehículos, según su visión y en base a su experiencia en portales especializados como ‘AutoNews.com’.  De esa visión extraemos hoy su punto de vista sobre elementos como “rendimiento”, “estilo” y “prensa especializada.

Dice Lutz:

“Las empresas de transportación podrán comprar módulos de diferentes tamaños, pequeños, medianos, grandes, abiertos o cerrados, pero el rendimiento será el mismo para todos porque ya nadie pasará a nadie en las autopistas.  Ese será el fin de empresas como BMW, Mercedes-Benz o Audi, porque ese tipo de rendimiento que ellos venden ahora ya no le va a importar a nadie.  En cada tamaño se podrá pedir diferentes niveles de dotación y equipo.  Habrá equipos básicos y equipos de lujo que tendrán cosas como neveras o televisores, o terminales de computación con total conectividad.  No habrá límites en esto, ni en lo que se pueda hacer dentro de cada módulo, porque ya la distracción al volante no será una preocupación.

La importancia del estilo será cada vez menor porque los módulos para las vías de alta velocidad tendrán que ser simétricos en el diseño de sus extremos frontales y traseros.  No habrá mayor separación entre ellos y la resistencia al aire será mínima porque los módulos formarán un tren y se separarán cuando lleguen a la salida que necesitan tomar.  Desafortunadamente creo que eso será el fin del negocio de la venta de autos al detal, tal como lo conocemos ahora.  Piense en eso: un establo solía tener caballos de todas las edades y tú te montabas en el caballo que mejor te acomodaba.  Vendías el caballo viejo y comprabas uno nuevo.  Los vendedores de autos existirán solo para ese pequeño grupo de clientes que desee un módulo personalizado y podría pedir que se parezca a un viejo Ferrari o un viejo auto de Fórmula 3. 

Por el contrario, el deporte a motor, es decir, usar el automóvil para divertirse, sobrevivirá pero ya no se hará en vías públicas.  Solo en lugares como Monticello en Nueva York, o en los Autobahn alemanes, o en Joliet.  Existirán para el asombro de nuestros amigos que aún recuerden cómo es manejar y quieran enseñarlo a sus hijos, si estos se interesan en eso.  Será algo elitista y se manejará en pistas públicas como hoy se usan campos de golf, o piscinas y entonces se va, se busca determinado carro y uno se divierte con él por algunas horas.  Habrá fabricantes de carros de este tipo, para carreras o deporte y para el “todo terreno” pero será una industria poco representativa en tamaño.  Tendrán vendedores, pero serán pocos y estarán muy lejos uno de otros.  La gente no podrá manejar los carros hasta los concesionarios así que los vendedores serán probablemente los únicos que participen en estas actividades y harán sus ventas en esos complejos diseñados para el deporte o el “todo terreno”.  Allí irá la gente, comprará su carro, lo usará y luego seguramente lo dejará ahí, donde lo comprará otra persona y lo hará repintar o redecorar.  Inicialmente habrá muchos establecimientos de este tipo, pero con el tiempo su número se reducirá.

Visto lo anterior, el negocio de compra-venta de carros durará unos diez o quince años más, en la medida en que las marcas de autos hagan más vehículos autónomos a los que todavía puedan poner sus emblemas.  Los concesionarios a la larga desaparecerán y creo que ese será el final también para las revistas de autos como ‘Automotive News’, ‘Car And Driver’ o ‘Road & Track’.  Todas ellas tienen sus días contados y todas serán reemplazadas por revistas llamadas “Baterías y Módulos” cuyo interés periodístico solo se reducirá a los dueños de flotas. 

La era de los autos manejados por personas y todo lo que tenga que ver con ellos en forma de talleres, concesionarios, revistas y todo eso no durará más de veinte años”.

Quien ha leído hasta aquí todo lo que Lutz anticipa en el sector del transporte para los próximos cuatro o cinco lustros, seguramente se preguntarán cómo visualiza este icono de la industria el futuro de las empresas que producen autos, tal como las conocemos y él lo describe tal como aparece en el próximo párrafo:

“Las empresas que puedan cambiar su visión y creen valores nuevos estarán bien, pero a no ser que desarrollen una superior capacidad de desarrollo, los fabricantes de módulos y los especialistas en dispositivos tecnológicos de mano serán los que impongan sus visiones técnicas y especificaciones.  Las flotas dirán “tenemos módulos de determinados tamaños, de determinadas capacidades y con rangos de autonomía determinados”.  Ellos impondrán el recorrido, las capacidades de aceleración y velocidad, y todo eso.

Los fabricantes de autos, si son avispados, podrán adaptarse.  GM ya ha visto esta tendencia y por ello ha creado la División Maven y compró cuotas en empresas como Cruise Automation y Lyft.

No se querrá ser el proveedor del dispositivo de transporte autónomo, sino que se querrá ser la empresa que cree el valor del dispositivo (por su rendimiento) y haga las movidas correctas hasta que la transición de lo que hay ahora a lo que vendrá luego se complete.

Pienso que probablemente todos veamos esto acercándose, pero nadie quiere hablar al respecto.  Todos pensamos que las cosas seguirán igual y las marcas permanecerán vivas por unos años más, en la medida en que puedan ofrecer mejor tecnología, mejor diseño y mejor software para el manejo autónomo, así que por un tiempo las cosas estarán manejadas por las empresas automovilísticas.  Sin embargo estas comenzarán a resbalar y el concepto de “valor” será capturado por las grandes empresas flotilleras.

Todo esto ocurrirá en apenas veinte años y no quiero ser el que entonces les diga a todos “se los dije”.  Además, cuando eso ocurra ya yo tendría 105 años de edad y en caso que todavía viva, no podré de todos modos manejar porque ya nadie me renovará mi licencia.  Así que, incluso en cuanto a esto, llegué (a este mundo) en el momento perfecto…”

Lo que hemos publicado en las tres últimas entregas, ésta incluida, es un tema para reflexionar y comentar, no hay dudas.


Muchos expertos vaticinan la completa y pronta transfiguración
del auto y del negocio automovilístico, pero ninguno lo hace de
un modo tan radical y definitivo como “Bob” Lutz (foto)

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