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Un argentino fue primer ganador del primer GP de Brasil

Reutemann fue el encargado de bautizar la “era moderna” de Interlagos


Publicaciones argentinas especializadas en automóviles y en deportes a motor han reseñado que este año se cumplen 45 temporadas desde que el Gran Premio de Brasil comenzó a integrar el Campeonato del Mundo de Fórmula 1, añadiendo que ello ocurrió a través de una profunda remodelación del entonces ya tradicional Circuito de Interlagos, que por entonces no pertenecía a la periferia de Sao Paulo, tal como ahora, y que había reducido su dramática longitud original a unos más manejables 7 kilómetros de longitud, que todavía aceptarían algunos recortes más con el paso de los años.

La primera carrera de alto nivel realizada en el remozado Interlagos para iniciar la “era moderna” del famoso trazado paulista se efectuó el 30 de marzo de 1972 y supuso una especie de exhibición, cuyos resultados revelarían si realmente era válido y viable realizar un Gran Premio válido para el Campeonato del Mundo de Fórmula 1.

Obviamente la gran bujía que otorgó energía al proyecto de remodelar Interlagos para recibir carreras modernas de Fórmula 1 fue el éxito deportivo del piloto paulista Emerson Fittipaldi, quien justamente en 1972 ganaría el título mundial de automovilismo por vez primera para un piloto brasileño y además era uno de los deportistas más populares del Brasil en esos años en los que ya la pasión por las carreras se consideraba una larga y folclórica tradición nacional, que una carrera internacional de alto nivel no haría más que seguir fortaleciendo.

Relatos de época recuerdan que justamente fue Fittipaldi el gran dominador de la clásica en el esbelto Lotus 72 con los colores del cigarrillo JPS, negro y dorado.  El paulista, para delirio de las tribunas, dominaba con facilidad las acciones hasta que su carro comenzó a fallar, haciéndole retrasar y perder posiciones hasta que finalmente la avería se hizo irreversible, motivando el abandono.

La falta de fortuna de Fittipaldi, sin embargo, dio alas a otro gran piloto sudamericano, el argentino Carlos Reutemann, quien al igual que el paulista Fittipaldi era todavía bastante joven y daba sus primeros pasos en la categoría. 

Reutemann, muy contemporáneo con Fittipaldi, era sin embargo mucho más novato que su colega en lo que a F-1 se refiere y aquella carrera de Interlagos era una de las primeras que hacía en la categoría.  También fue su primera victoria, al volante de un impecable Brabham BT34 con motor Ford Cosworth.

La carrera fue de exhibición, por lo cual no contó para el puntaje del Campeonato del Mundo y tampoco recibió a la totalidad de los participantes regulares de la temporada de F-1.  El argentino Reutemann entró por delante del sueco Ronnie Peterson, quien conducía un March, mientras que otro miembro de la familia Fittipaldi, el también muy popular Wilson, defendió honradamente la bandera local al volante de un Brabham muy parecido al de Reutemann, y también propiedad del mismo empresario que tanto había impulsado la idea de correr en Interlagos, Bernie Ecclestone.

Con la buena venia de los aficionados locales y el impulso promocional de Bernie Ecclestone (quien comenzaba su larguísimo camino hacia la regencia comercial del Campeonato del Mundo, pero todavía no era más que el nuevo dueño del equipo Brabham), el Gran Premio de Brasil se incluyó en el calendario del Campeonato del Mundo a partir de 1973.  Ese año la carrera sí la ganó Fittipaldi…


Desde que Reutemann ganó el primer GP de Interlagos,
los sudamericanos han dado brillo al álbum de oro de
la carrera. Luego ganaron Fittipaldi, Pace, Piquet, Senna
y Massa…

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