Deportes

Conociendo a los grandes pluricampeones de la F-1

Algunos son más queridos que otros, pero todos tienen su mérito - parte 5 
JULIAN AFONSO LUIS


Después de las siete coronas del piloto alemán Michael Schumacher, de las cinco obtenidas por el argentino Juan Manuel Fangio y de las cuatro que ostentan el francés Alain Prost y el alemán Sebastian Vettel, el siguiente piloto en haber conseguido cuatro títulos mundiales es el recién titulado tetracampeón, Lewis Hamilton, quien debutó en el Campeonato del Mundo de automovilismo Fórmula 1 en 2007.

El credo del gran público en torno al Campeonato del Mundo de Fórmula 1 dice cosas como “siempre ganan los mismos” o “siempre pasan los mismos” o “nunca pasa nada diferente” pero en realidad no es así. 

La F-1 cambia de manera constante y camaleónica.  Eso hace realmente loable que Lewis Hamilton en medio de este mosaico dinámico haya podido permanecer fiel a una sola marca de automóviles, que es la que siempre le ha hecho sus motores, Mercedes-Benz.

Al igual que Sebastián Vettel, Lewis Hamilton tiene ahora cuatro títulos mundiales y también, como el alemán, tiene dos subtítulos.  Considerando que ésta es su undécima campaña en la categoría, no es poco.  Además, Lewis ha ganado carreras todos los años desde su primera temporada y eso le coloca un hito especial que no pueden exhibir súper campeones como Sebastián Vettel, Fernando Alonso, Ayrton Senna, Alain Prost o el mismísimo Juan Manuel Fangio.  

Hay quienes señalan que el éxito de Lewis Hamilton es consecuencia de conducir el mejor carro y en cierto modo es una afirmación correcta, pero hay que hacer notar que nunca en la historia de la F-1 un piloto ha podido ganar títulos sin un buen carro.  Es parte de lo que hablábamos ayer en nuestra nota sobre Sebastián Vettel al reseñar ese equilibro que siempre debe existir en una ecuación ganadora.

Tener el mejor carro debe asociarse necesariamente con el lógico elemento de merecimiento y eso no solo tiene que ver con las condiciones físicas y mentales adecuadas para sacarle provecho, sino con la cantidad y calidad del trabajo que se hace con el equipo para que éste construya “el mejor carro” y que éste se adapte a las características del piloto. 

Es ese un trabajo que, desde su llegada al equipo Mercedes AMG, Lewis Hamilton ha hecho a la perfección y en donde fue incluso más excelso que Michael Schumacher, quien fue el hombre al cual el británico reemplazó en el equipo cuando llegó en el 2014.  ¿Era Mercedes AMG en el 2013 la fuerza dominadora que es hoy?  Ciertamente el cambio de Reglamento, de los motores V8 a los nuevos V6 turbo híbridos y el modo en que Mercedes-Benz supo prepararse para asimilarlo, en comparación con Renault y Ferrari fue decisivo… pero Lewis formó parte de ese trabajo y suyas fueron las directrices seguidas por los técnicos.

En general se tiende a juzgar a Lewis Hamilton por su singular manera de ser y por su igualmente singular perfil público, que no suele gustar a todo el mundo.   Se juzga y cuestiona a Lewis por sus trasnochos, por su gusto por las noches largas y las fiestas ruidosas, porque se permite dejarse fotografiar en lugares públicos mientras fuma o bebe. 

Sin duda su perfil público es muy alto, pero también es impresionante su capacidad para ganar carreras y conseguir resultados.  No es la consecuencia de tener el mejor carro, sino el resultado de trabajar duro junto con su equipo.  Si no fuera así, si todo se limitara a tener el mejor carro, el moreno británico no habría amasado siquiera la mitad de su palmarés y acá vale la pena citar a su propio compañero de equipo, Valtteri Bottas, quien admitió asombrado recientemente que no imaginaba cuán duro trabaja Hamilton.

Un título mundial e incluso dos, pueden llegar a causa de una coyuntura o como resultado de un plan de negocios bien hecho, sobre todo en esta F-1 en la cual los planes de negocio ya son pre-estructurados para que duren entre tres y cinco años.  

Lewis Hamilton ganó su segundo título seis años después de ganar el primero y a lo largo de ese tiempo la F-1 cambió demasiado.  Tanto que puede decirse que el moreno británico ha ganado bajo dos coyunturas técnicas y deportivas distintas. 

Puede gustar o no por su comportamiento público, por sus excentricidades y por su singularidad, pero es indudable que Lewis Hamilton merece cada gramo de su éxito y cada ápice de sus logros. 

Siempre ha tenido el talento y siempre ha tenido la capacidad de trabajo, pero con el paso de los años ha sabido respaldarla con madurez, con experiencia y con otros valores que le han hecho no solo el piloto británico más exitoso, sino el más fuerte entre los actuales corredores que participan en el Campeonato del Mundo de Fórmula 1.

Hasta el año pasado, parecía que Sebastián Vettel no tenía fisuras y que posee esa capacidad especial para lograr el equilibrio entre todos los factores que se requieren para ser Campeón del Mundo más de una vez.  Lewis Hamilton es tan bueno que hasta pudo mostrar fisuras en un hombre, Vettel, que parecía no tenerlas.  Mientras tanto, él ha sabido esconder muy bien las suyas.

La próxima meta es su penta-campeonato o el romper el empate con Vettel.  Será interesante verlo…


La estrella del momento es Lewis Hamilton. El británico ha
logrado extender su momento de máxima gloria a lo largo
de un lustro completo. Hoy por hoy es el dueño de la F-1…

Compartir