Industria

Los carros “yuppies” de los ’80 ya no atraen a casi nadie

Recordando a los exponentes principales de un insigne grupo - Parte 5
JULIAN AFONSO LUIS


Entre los varios autos cupé de gran marca y buena estampa que esta semana elegimos para nuestro seriado por ser los carros de moda hace treinta años, en 1988, el Mercedes Benz de tipo SEC (código interno C126) es el de diseño más reciente, lo cual no necesariamente significa moderno.  Posiblemente un Porsche 928 haya podido ofrecer características más avanzadas y peculiares que las de los Mercedes-Benz SEC, pero estrictamente hablando, los cupés alemanes fueron presentados en 1982, es decir, bastante después que los 928, Serie 6 y XJ-S que ya hemos reseñado, y cuya génesis se encuentra en la mitad de la década de 1970.

Ayer relatamos que BMW, para desarrollar sus soberbios cupés de Serie 6, recurrió a la base del sedán de Serie 5, es decir, el de tipo mediano.  Pero Mercedes-Benz decidió, a la hora de responder con los C126, hacerlo a partir del sedán de tamaño grande, el Clase S de tipo W126, que técnicamente es rival por excelencia del Serie 7.

A efectos prácticos, el SEC fue, en 1982, el relevo que Mercedes-Benz preparó para el antiguo cupé de clase SLC, desarrollado a base de alargar ligeramente al descapotable R107 para convertirlo en un cupé cerrado de cuatro plazas.

Para preparar el SEC, Mercedes-Benz no hizo mucho más que tomar el soberbio sedán de Clase S (bautizado coloquialmente en Venezuela como el Mercedes Ballena) y reposicionar el poste B, modificando ligeramente el diseño del parabrisas posterior y el poste C.  En la práctica, los alemanes hicieron bastante más que eso y añadieron a su proyecto suficientes detalles como para que no se le considerara simplemente una versión cupé del sedán. 

En la jerga técnica interna de Mercedes-Benz, las siglas SEC deben interpretarse diciendo que la letra S lo identifica como un miembro de la familia Clase S, aunque como heredero del puesto dejado por el SLC de tipo R129, no es incorrecto traducirles como Sport.  La letra E, como en todos los autos alemanes, alude a la existencia del sistema de inyección de combustible y es la inicial de la palabra alemana Einspritz.  La C, obviamente, aplica para Cupé y eso hace que, en la práctica, la traducción de la soñadora sigla SEC sea más bien impersonal, ya que traduce como Coupé Grande con Inyección de Gasolina.

Los otros grandes cupés de los ’80 solían limitarse a una sola especificación general y a un solo nivel de equipamiento, pero Mercedes-Benz planteó un esquema diferente, en el cual sus cupés SEC ofrecieron una selección de motores entre los cuales elegir y aunque solo se servían en un nivel de equipamiento, éste podía enriquecerse con numerosísimas opciones, lo cual respetaba la tendencia alemana en cuanto a carros de lujo se refiere.

Los cupés SEC se produjeron exclusivamente en Sindelfingen, Alemania, donde su proceso industrial inició en septiembre de 1981 y se extendió durante diez años.  El destino originario de este carro fue EEUU, donde se propuso inicialmente con el V8 de aluminio de 3.8 litros concebido para ese mercado, denominándose el producto resultante como 380SEC.

La potencia de los motores 3.8 litros era de apenas 155 HP, lo cual era insuficiente para un cupé de las magnitudes del C126, incluso dentro de los estándares de Mercedes-Benz, cuyos clientes no priorizaban las cifras de aceleración o velocidad máxima.  Ello hizo que Mercedes-Benz de Norteamérica solicitara a Alemania enviar unidades 500SEC, con el motor de cinco litros, que ofrecía una potencia bastante más adecuada.

En general, el estilo y las características de los Mercedes SEC se mantuvieron casi inalterados durante sus casi once años de producción.  Solo en 1985 hubo un ligero rediseño exterior que afectó los parachoques, las molduras laterales, las ruedas y las listas de equipamiento. 

Ello fue un buen momento para dar una solución más definitiva al tema de la falta de potencia, agrandando el motor de 3.8 litros para dar vida al 420SEC y haciendo lo propio con el motor de 5 litros, que creció hasta los 5.5 litros para ser el corazón del 560SEC, que solo se vendió en Norteamérica.

Al igual que el BMW Serie 6, el Mercedes SEC generó una demanda relativamente estable en torno a los 7.000/8.000 carros al año.  Eso, al cabo de once temporadas, significó una producción total de unas 74.000 que mayormente acabaron en Norteamérica.

El contenido tecnológico del SEC no fue en su momento innovador, audaz o vanguardista, lo cual no significa que no existiera.  En realidad, Mercedes-Benz hizo gala a su tradición de ofrecer tecnología efectista, más que de vitrina, lo cual significaba usar soluciones probadas.  Hubo algunas licencias, como el sistema de cinturón de seguridad retráctil conectado a un brazo y también hubo elementos tradicionales llevados a superiores estándares de rendimiento, como la climatización o las cajas automáticas.

Tal como ocurrió con otros cupés de gran nivel, el Mercedes SEC (especialmente el 560SEC) era el rey de las aspiraciones automotrices en 1988, pero en la actualidad su demanda se enfrenta con lo costoso de las piezas de repuesto y de la mano de obra calificada para prestarles cuidado.  Considerando que elementos como la caja de cambio pueden costar más que un carro completo y que lo costoso de la mano de obra autorizada ha propiciado que muchas unidades caigan en talleres poco competentes, son pocas las unidades que vale la pena adquirir y el costo de restauración o reparación de alguna unidad mal mantenida desaconsejan cualquier inversión.


El Mercedes SEC era el carro más bonito y de mayor
calidad que cualquier aficionado a los productos
Daimler-Benz podía adquirir en 1988.

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