Deportes

Hace 30 años que Senna conquistó su pole sobrenatural

McLaren recordó uno de los grandes hitos de la F-1 contemporánea


El equipo británico McLaren Team recurrió ayer a las redes sociales para recordar a los fans del automovilismo deportivo la fecha del 15 de mayo de 1988, cuando el piloto brasileño Ayrton Senna protagonizó un impresionante episodio en pista que él definió “sobrenatural” al conseguir la pole position para el Gran Premio de Mónaco, válido para el Campeonato del Mundo de Fórmula 1.

Senna conducía para el equipo McLaren Honda, al cual había llegado ese año para respaldar al francés Alain Prost, quien era su compañero de equipo y había preferido al joven paulista en vez de al triple campeón carioca Nelson Piquet creyendo que sería un oponente menos fuerte.

Desde su ingreso a McLaren, Senna se reveló mucho más fuerte de lo que esperaban Prost y el dueño del equipo, Ron Dennis.  En Brasil, la primera prueba, el francés ganó y Senna fue descalificado cuando había logrado remontar hasta la segunda posición tras tener problemas en la largada.  En San Marino, la segunda prueba, Senna logró imponerse y sumar el primer triunfo en ese trazado en el cual perdería la vida seis años después. 

Mónaco fue la tercera prueba de esa temporada y uno de los circuitos en los que Prost valoraba más la victoria, por lo cual podía esperarse que el francés tomase más riesgos de los habituales en él a fin de ganar a toda costa.  Considerando eso y el hecho de que los carros McLaren eran exactamente iguales en todo sentido, resultó sorprendente la diferencia de rendimiento entre Senna y Prost en un circuito estrecho y tortuoso como el monegasco, en el cual las diferencias suelen ser muy estrechas.

Hace 30 años, una diferencia de 1.4” en calificación servía para medir las distancias entre el primer y el octavo o décimo lugar.  Quizá, en ciertos contextos, podría servir para medir la diferencia entre los muy superiores McLaren y los mejores carros con motores aspirados.  Sin embargo era improbable pensar que ese margen pudiera separar a una pareja tan competitiva como la de Senna y Prost, tal como ocurrió en Mónaco.

El margen de 1.4” con el cual Senna marcó la pole sobre el carro idéntico de Prost sigue siendo una referencia absoluta en la F-1 de los tiempos modernos.  No fue fruto de un espejismo, porque en carrera pronto quedó claro que Senna seguía teniendo un margen importante sobre Prost, que terminó siendo de casi un minuto completo a falta de una veintena corta de vueltas para el final.

Muchos años después, Senna explicó lo ocurrido con argumentos sobrenaturales.  El brasileño contó que el carro no funcionaba lo bien que debería en esa pista y que de pronto sintió como si tuviera la posibilidad de trascender fuera del cockpit y ver el auto desde una perspectiva superior, lo cual le ayudó a adoptar el estilo de manejo correcto.  En carrera, Senna afirmó haber experimentado una lucha espiritual en la cual una presencia sobrenatural le animaba a ir cada vez más lejos.  El choque que le costó la victoria a falta de una veintena corta de vueltas, cuando ya había doblado a casi todos sus rivales excepto a Prost y a Gerhard Berger, fue descrito por el paulista como “el regreso a la realidad y la demostración de que más allá de eso siempre estaba Dios allí para recibirme y ayudarme”.

Aquella experiencia en Mónaco sirvió para que Senna por vez primera expresara abiertamente sus fuertes creencias religiosas.  Ello enseguida generó burlas del ambiente y fue usado por Prost como argumento psicológico.  En alguna ocasión Prost acusó a Senna de demente afirmando que “como cree que Dios está con él, piensa que puede ir más allá de todos los límites”.

El choque en la edición 1988 puso un desenlace dramático a esa alucinante demostración de un piloto que ese día de Mónaco demostró ser capaz de ir más rápido que un carro ya de por sí imparable.  A partir de entonces ya Senna nunca volverá a perder en el Principado, sumando cinco victorias al hilo entre 1989 y 1993, y seis en total.

Para Venezuela, la carrera de Mónaco de 1988 fue especial por otra razón.  Ese año el representante en Venezuela de Phillip Morris Tobacco Inc organizó un concurso llamado “el Gran Premio Marlboro” cuyo premio era un viaje con todos los gastos pagos a un evento Grand Prix, que justamente fue el de Mónaco. 


Mónaco, en 1988, albergó uno de los episodios históricos
más relevantes en el equipo McLaren y en las vidas de
Alain Prost y Ayrton Senna.

Compartir