Industria

5 símbolos de Porsche que dan forma a su leyenda viva

La marca tiene muchísima historia más allá de los 911 y los 356 - Parte 3
JULIAN AFONSO LUIS


Ayer, al recordar al Porsche 924 como el primer carro de motor delantero producido en grandes series por esta empresa alemana omitimos voluntariamente el detalle de mencionar que este carro reemplazó en la gama al Porsche 914.  Un producto que al igual que todos los Porsche hasta hace relativamente poco tiempo tenía una gran cantidad de elementos Volkswagen en su filosofía constructiva y en su conformación, pero que a diferencia del 924 sí tiene un altísimo reconocimiento entre los simpatizantes de la marca.

El caso de los 914 y 924 es bien elocuente del modo en que los fanatismos suelen obviar la percepción de la realidad.  En el caso del 924 ha sido normal escuchar argumentos de repudio en su contra por considerarle “un carro que Volkswagen pudo haber diseñado, producido y vendido sin problema” cuando en realidad el proyecto fue totalmente desarrollado por Porsche, obviamente recurriendo a elementos “de estantería” del Grupo VW y de Volkswagen-Audi como el motor y otros elementos del tren de mando. 

El 914, en cambio, fue concebido en paralelo por Porsche y Volkswagen como un proyecto conjunto que se vendería con ambos emblemas y en los concesionarios de ambas marcas (cosa que nunca ocurrió ni con el 924, ni con sus evoluciones).  Sin embargo, los fanáticos sí le consideran un Porsche “legítimo”.

En base a los acuerdos históricos alcanzados por la familia Porsche con Volkswagen (recordemos que Ferdinand Porsche desarrolló el Volkswagen Escarabajo y toda la infraestructura industrial para construirlo) la familia Porsche y Heinz Nordhoff (el director que reactivó Volkswagen tras la guerra) convinieron en mantener esos acuerdos, reservándose la potestad para, por ejemplo, solicitar a Porsche concebir elementos mecánicos que Volkswagen pudiera usar en sus carros o para que Volkswagen produjera elementos necesarios para producir Porsche que esta última empresa no podía fabricar por su cuenta debido a su menor dimensión industrial.

Bajo esas premisas, Porsche y Volkswagen convinieron a mediados de los años ’60 concebir un auto en común que sirviera a la vez para reemplazar al cupé Karmann Ghía y al Porsche 912 (el 911 con motor de cuatro cilindros que convivió con éste durante los primeros años de vida comercial e industrial).  Combinando las facilidades industriales de Volkswagen y las posibilidades técnicas de Porsche resultó viable pensar en dar forma a este modelo, como un cupé biplaza con techo desmontable de tipo “targa” (solo la sección central), sin que resultara demasiado costoso para el comprador final.

La versión del 914 que produciría y vendería Volkswagen sería llamada 914/4 y usaría una versión de 1.7 litros del motor de cilindros opuestos del Escarabajo, que además del incremento de cilindrada llevaría como elemento distintivo un sistema de inyección de gasolina.  La versión Porsche se llamaría 914/6 y usaría el mismo motor de cilindros opuestos del 911.

En principio, a fin de abaratar costos, se planteó que el nuevo auto se produjera en las instalaciones de Volkswagen, en Wolfsburg, pero la muerte de Nordhoff en esa etapa del proyecto hizo cambiar las cosas y finalmente la nueva directiva de Volkswagen determinó que el carro se armara en Osnabruck y en los establecimientos Porsche en Stuttgart, lo cual aumentó notablemente el precio final del producto que, al salir al mercado, costaba casi lo mismo que un 911.

Cuando Volkswagen se planteó reemplazar con el 914 al Karmann Ghía, pensaba básicamente en el mercado americano y en Porsche sugirieron que, a fin de no canibalizar ni confundir las marcas, todas las unidades 914 destinadas a ese mercado llevaran el emblema Porsche. 

A la larga Volkswagen decidió descontinuar la segunda generación del Karmann Ghia y mantener en producción la versión original de éste, que vendió en los EEUU hasta 1974, cuando también se dejó de ofrecer el Escarabajo en ese país dando paso a la nueva línea de “todo adelante” compuesta por los Rabbit (el Golf europeo) y Scirocco.

El nuevo modelo, vendido como Porsche en EEUU indistintamente del motor que llevara, y vendido como Volkswagen-Porsche en los concesionarios europeos de ambas marcas, salió al mercado en 1969 y recibió grandes elogios por su diseño estético y por su desempeño dinámico, al ofrecer un notable balance de peso gracias al motor central.

El elevado precio de salida del 914/6 de 6 cilindros opuestos limitó mucho sus ventas y ello determinó que se dejara de producir en 1972, cuando fue reemplazado por un 914/4 que llevaba el nuevo motor de 4 cilindros de Volkswagen, de 2 litros de desplazamiento e inyección.  Poco después, el motor Escarabajo del modelo básico fue llevado a 1.8 litros, siempre con inyección.  Ello hizo que, curiosamente, el modelo más ambicioso de esta línea, el 914/6 fuera el único en llevar un anacrónico carburador.

Al igual que la mayoría de los autos producidos por Porsche, el 914 hizo honor a su definición como “deportivo” y fue usado exitosamente en competición, aunque no fueron muchas las iniciativas desarrolladas para ello.  Seguramente la más exitosa y la más ambiciosa fue la participación en las “24 Horas de Le Mans” de 1970, cuando un 914/6 llegó en la sexta posición absoluta y ganó en su categoría, la GTS.

En términos de producción, el 914 fue un gran éxito para Porsche, que vendió en 7 años algo más de 115.000 de su deportivo de motor central “low cost” con motor de 4 cilindros.  A esas cifras hay que añadir algo más de 3.000 unidades del 914/6 de 6 cilindros, que son las más buscadas hoy por los coleccionistas.

El 914, con su motor central y su estructura general, no podía considerarse un auto deportivo muy “vivible” y mostraba los anacronismos que entonces eran típicos en un carro deportivo, como la dificultad para entrar y salir, la escasa habitabilidad, la escasa accesibilidad mecánica y en consecuencia los elevados costos de mano de obra. 

Estos anacronismos, sin embargo, estaban ya siendo cada vez menos tolerados por los clientes que pedían más amenidades y algo más de compatibilidad cotidiana.  Estas premisas inspiraron el planteamiento general del siguiente producto de la empresa, que reemplazará al 914 en 1976 e introducirá a Porsche en el mercado de los carros con motor frontal, es decir, el 924.


Fríamente hablando, hay más analogía entre Volkswagen y Porsche
en el 914 que en el 924, pero los aficionados y los coleccionistas no
piensan igual. Mecánicamente el 914 era tan o más Volkswagen que
el 924, pero su estilo particular y su distribución mecánica lo
compensaban con creces en opinión de los “porchistas”.

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